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Tapón en el lavabo (Título alterno: el principio de externalidad de Pigou aplicado a los lavabos)

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*fábula

En el uso del dentífrico, una vez superado el período de acomodación inicial (proceso gradual y tortuoso, como las transiciones calzoncillo-boxer, aprendido a fuerza de gritos materno-matutinos, a la usanza de ¿cuántas veces te he dicho que la pasta se exprime desde abajo?), sobreviene el hecho frecuente del tapón del dentífrico por el tragante.

El suceso es comúnmente intrascendente: el tapón huye por el torrente de aguas negras y termina en la garganta de algún mamífero marino sin que ello afecte en mayor medida la blancura de nuestra colgatosa dentadura. Así, en micro-dosis de sujetos racionales, uno va externalizando costos: el brillo dental hollywoodense lo paga el prescindible cachorro de marsopa, el cabello impecable, subvencionado por quelonios de carey, y etc. Y todos los indicadores estéticos marchan bien, hasta que... No caben más tapones en el desagüe.

Tarde o temprano todos los tapones han colmado todos los lavabos de todas las casas. Crisis. Caos. Anomia. No más dentaduras blanca. Los grifos se tornan amenaza de inundación casera, y la única posibilidad factible, si no se quiere que el hogar simule un Titanic, será lavarse los dientes en el inmenso cementerio de cetáceos/playa.

Del inacabamiento, la libertad

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1. Punto de partida: el mal. No puede ser otro. El mal, el sufrimiento, la destrucción: la intolerabilidad del mundo en su estado actual.

2. El mundo tal como es resulta inaceptable; no se puede vivir sin desear otro estado del mundo y sin luchar por él.

3. No podemos ni caer en la ingenuidad criminal de desear un paraíso sobre esta Tierra, ni resignarnos al infierno sobre ella. No somos seres paradisíacos; pero la vida carece de sentido sin resistencia al mal.

4. Existe lo sagrado, pero no hay trascendencia.

5. Necesitamos orar (ponernos en conexión con ese sagrado): pero no a ningún Dios. No hay tal Dios.

6. Ojos cerrados, ojos abiertos: el poema es una forma de oración. La meditación sobre un texto esencial es una forma de oración. El recogimiento y el encuentro con nosotros mismos puede ser una forma de oración. El coito puede ser una forma de oración. Sin embargo, no hay textos sagrados ni poemas sagrados.

7. Si lo sagrado está en algún sitio, yo lo localizo en la vinculación. Los vínculos son internos a este mundo.

9. Nada hay sagrado en las obras del hombre; sí en los vínculos.

11. Nada puede reconstruirse a partir de su centro: sólo de sus orillas. Me tomo la libertad de tal desplazamiento.

12. El cielo del materialismo no está huero: es también un espacio para la epifanía de lo sagrado, para el despliegue del poder de creación de los seres humanos. (La crítica marxiana de la religión se aplica a la idea de Dios, no a la experiencia de lo sagrado).

13. La historia no recibe sentido de una Historia Sagrada acaecida una sola vez y para siempre: no tiene otro sentido que el que nosotros consigamos darle.

14. No somos siervos de un Creador: nosotros somos los creadores, lo queramos o no, para bien o —mucho más a menudo— para mal. Esa nuestra condición no cambiará un ápice por pretender ignorarla.

15. Ojos cerrados, ojos abiertos: nadar siempre a favor de la corriente es un criterio fácil. Nadar siempre a contracorriente es mucho más difícil, pero en el fondo también es fácil. Lo verdaderamente difícil e importante es ser capaz de combinar los movimientos en contra de la corriente y a su favor, para culebrear hasta el lugar de nuestro deseo.

16. El que lleva la linterna debe tener el cuidado suficiente como para apagarla cada trecho, y siempre un rato en cada encrucijada. Para no confundir a quienes podrían tener la tentación de seguirle.

18. Del abismo y el fondo sin fundamento, la contingencia.

19. Del inacabamiento, la libertad.

20. Entre esos dos jirones, el espacio de lo propiamente humano, que percibimos cuando logramos deshacernos de la mortal ilusión de fundamento y la mortal ilusión de acabamiento.


Jorge Riechmann

Leunig o Evolución Divergente de los Caricaturistas

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("...they've got bows and arrows of mass destruction...")


("...one day son, all of this will be yours...")





Convergencia evolutiva (o biología de los caricaturistas): Dos animales que ocupan un nicho semejante en distintos lugares tienden a la evolución convergente, al menos eso dice la biología. De ahí el surgimiento de alas en murciélagos y pájaros, de ahí que un supervisor sea igualmente despreciable en Malawi como en el Japón, en Palestina como en Lourdes, Colón.
Falta corregir los libros y hacer la salvedad con los caricaturistas.

***
Evidentemente este puede ser un caso de radiación adaptativa, pero ello me frustra la entrada.

La muerte no respeta ni a los humoristas de buena ley
para ella todos los chistes son malos
Nicanor Parra